Mi consejo es que te cases: si encuentras una buena esposa serás feliz, si no, te harás filósofo.
Nadie recordaría al buen samaritano, si además de buenas intenciones no hubiera tenido dinero.
No consideres como amigo al que siempre te alaba y no tiene valor para decirte tus defectos.
No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo.