Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
El ajedrez es un juego que me apasionó de joven, pero un buen día me empezó a tomar demasiado tiempo y entonces lo eliminé.
El amigo de todo el mundo no es un amigo.
El amigo es otro yo. Sin amistad el hombre no puede ser feliz.
El amigo ha de ser como el dinero, que antes de necesitarlo, se sabe el valor que tiene.
El amigo ha de ser corno la sangre, que acude luego a la herida sin esperar a que le llamen.
El amigo leal se ríe con tus chistes, aunque no sean tan buenos, y se conduele de tus problemas aunque no sean tan graves.
El amigo que está en silencio con nosotros, en un momento de angustia o incertidumbre, que puede compartir nuestro pesar y desconsuelo. . . Y enfrentar con nosotros la realidad de nuestra impotencia, ése es el amigo que realmente nos quiere.
El amigo seguro se conoce en la situación insegura.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
El amigo: un ser que la vida no explica que sólo se va al ver otro nacer y el espejo de mi alma multiplica.
El arte de la medicina consiste en mantener al paciente en buen estado de ánimo mientras la naturaleza le va curando.
El auténtico amigo es el que lo sabe todo sobre ti y sigue siendo tu amigo.
El bien público está formado por un buen número de males particulares.
El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes.
El buen Dios ha de tenernos en verdad mucho cariño para acercarse siempre a nosotros con un tiempo tan malo.
El buen general vence, y allí se queda. Vence y no se jacta, vence porque es su deber.
El buen gusto estropea ciertos valores espirituales auténticos: como el propio gusto.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
El buen humor es síntoma de salud mental.
El buen humor es un deber que tenemos con el prójimo.
El buen humor es, en la mayoría de las personas alegres, el satisfactorio resultado de una tenaz disciplina.
El buen juez no ha de torcer las leyes a su condición, sino torcer su condición conforme a las leyes.
El buen juicio nace de la buena inteligencia y la buena inteligencia deriva de la razón, sacada de las buenas reglas; y las buenas reglas son hijas de la buena experiencia: madre común de todas las ciencias y las artes.
El buen lector hace el buen libro.