No podemos temer nunca cuando tenemos una madre poderosa y amante que vela por nosotros.
No precisa agua de manantiales, pues tiene mis ojos, ni sol, con la belleza de su figura.
No puedes hacer un acto amable demasiado pronto, porque nunca sabes cuándo será demasiado tarde.
No se debe juzgar a un hombre por sus cualidades, sino por el uso que hace de ellas.
No se puede enseñar nada a un hombre; sólo se le puede ayudar a descubrirlo en su interior.
No sé qué es la conciencia de un tonto; pero la de un hombre intelectual está llena de tonterías.
No te apartes de mí, ven cada día a hacerme triste, a hacerme hombre, hijo tuyo... Visítame.
No tengo ninguna estima por el hombre que a los veinte años no ha sido nacionalista o comunista.