La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar.
La proporción entre la obra humana y la naturaleza es la misma que media entre el hombre y dios.
La razón no se sometería nunca, si no se juzgase que hay ocasiones en que debe someterse.
La riqueza se parece al agua de mar; cuanta más bebemos, tanto más sedientos nos sentimos.
La sabiduría es la recompensa por pasar la vida escuchando cuando uno hubiera preferido hablar.
La soberbia nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió.