A la sombra de un hombre célebre hay siempre una mujer que sufre.
A los veinte años un hombre es un pavo real; a los treinta, un león; a los cuarenta, un camello; a los cincuenta, una serpiente; a los sesenta, un perro; a los setenta, un mono; a los ochenta, nada.
A ningún hombre debe obligársele a hacer el trabajo que puede hacer una máquina.
A perro que no conozcas, nunca le espantes las moscas.
A pesar de no ser nunca el definitivo, el primer amor perdura para toda la vida.
A picasso, hasta los que le detestan, le soportan, porque nunca usa el talento. Sólo usa el genio. Sus obras nunca son pensamientos. Son actos.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
A ratón con buen olfato, nunca lo sorprende el gato.
A todo hombre le es concedido conocerse a sí mismo y meditar sabiamente.
A un hombre se le da la opción de amar a las mujeres o comprenderlas.
A un hombre sólo le pido tres cosas: que sea guapo, implacable y estúpido.
A una colectividad se le engaña siempre mejor que a un hombre.
A veces pienso que Dios creando al hombre sobreestimó un poco su habilidad.
A veces pienso que Dios sobrevaloró su talento al crear al hombre.
A veces podemos aprender más de los errores de un hombre que de sus virtudes.
A veces una broma, una anécdota, un momento insignificante, nos pintan mejor a un hombre ilustre, que las mayores proezas o las batallas más sangrientas.
Acepta los riesgos, toda la vida no es sino una oportunidad. El hombre que llega más lejos es, generalmente, el que quiere y se atreve a serlo.
Acepto todo lo que hubo. Nunca busqué mejor suerte. ¡Acaso hay algo mejor que haber amado!.
Afortunado es el hombre que tiene tiempo para esperar.
Agua blanda en piedra dura, tanto da que hace cavadura.
Agua pasada, no mueve molino.
Agua pesada sale de una capilla otoñal.
Agua por mayo, pan para todo el año.
Agua por San Juan, quita vino y no da pan
Agua que haya de beber, no la enturbiaré.