Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca.
¡Como te pareces al agua, alma del hombre! ¡Como te pareces al viento, destino del hombre!
Cuando Dios te da un don, también te da un látigo, y el látigo es únicamente para autoflagelarse.
Nunca lleves tus mejores pantalones cuando salgas a luchar por la paz y la libertad.
Quien no ha sido besado en una de esas lluviosas tardes parisinas, nunca ha sido besado.
A cualquier mujer le gustaría ser fiel. Lo difícil es hallar el hombre a quien serle fiel.