Así como el hierro se oxida por falta de uso, también la inactividad destruye el intelecto.
Ausencia tuya nunca ha estado sola: tu recuerdo es el pasaporte de mis viajes.
Ay, Guatemala, cuando digo tu nombre retorno a la vida. Me levanto del llanto a buscar tu sonrisa.
Como los políticos nunca creen lo que dicen, se sorprenden cuando alguien sí lo cree.
Confiá en tu propio instinto. Los errores bien pueden ser tuyos en lugar de los de alguien más.
Cuando alguien asume un cargo público debe considerarse a sí mismo como propiedad pública.
Cuando alguien me ha ofendido trato de elevar mi alma muy alto para que la ofensa no la alcance.