Olvida uno su falta después de haberla confesado a otro, pero normalmente el otro no la olvida.
Aguardar demasiado a un convidado es una falta de consideración para los que están presentes.
Al hacer una profunda reverencia a alguien, siempre se vuelve la espalda a algún otro.
Al hombre perverso se le conoce en un sólo día; para conocer al hombre justo hace falta más tiempo.
Al que tiene mujer hermosa, o castillo en frontera, o viña en carretera, nunca le falta guerra.