El que de buena voluntad recibió algún beneficio, pagó la primera parte de su obligación.
El que desea hacer una injuria, ya la hizo.
El que disputa con un beodo, disputa con un hombre ausente.
El que es prudente es moderado; el que es moderado es constante; el que es constante es imperturbable; el que es imperturbable vive sin tristeza; el que vive in tristeza es feliz; luego el prudente es feliz.
El que llamas muerto, no murió, mas partió primero.
El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto.
El que promete dudosa salud al afligido, se la niega.
El que pudiendo no favorece al que está en peligro, ayuda a matarlo.
El que recibe lo que no puede pagar, engaña.
El que siempre busca grandezas, alguna vez la encuentra.
El que sin peligro vence no consigue la gloria.
El que súbito se determina, súbito se arrepiente.
El que teme es un esclavo.
El que verdaderamente ama, nunca mira su provecho.
El que, pudiendo, no evita el delito, lo consiente.
El sabio en la virtud debe siempre hacer fundamento.
El sabio en su retiro es útil a la comunidad.
El sabio es el único que escapa a las leyes del género humano, todos los siglos le sirven como a un dios: ¿se trata del pasado? su recuerdo lo abraza. ¿del presente? lo utiliza. ¿del futuro? lo prevé. Así se prolonga su vida, al juntarse en uno solo todos los tiempos.
El sabio no castiga por venganza de lo pasado, sino por remedio de lo venidero.
El tiempo descubre la verdad.
El tiempo hace llevaderas las desgracias.
El trabajo y la lucha llaman siempre a los mejores.
El valor es siempre ambicioso de peligros.
El verdadero amor no sufre dilaciones.
El verdadero héroe de algunas obras literarias es el lector que las aguanta.