El avaro nunca hace cosa acertada sino cuando muere.
El beneficio que a todos se hace, a ninguno se hace.
El camino del vicio no solamente se desliza, sino que se precipita hacia abajo.
El colmo de la infelicidad es temer algo, cuando ya nada se espera.
El conocimiento del vicio es principio de virtud.
El desdichado no cree a la prosperidad cuando viene.
El favor consiste no en lo que se hace o se da, sino en el ánimo con que se da o se hace.
El fin de un trabajo es principio de otro.
El fuego prueba el oro; la miseria los hombres fuertes.
El hombre es un animal racional.
El hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo.
El lenguaje de la verdad debe ser simple y sin artificios.
El liberal, aún para dar busca ocasión.
El mal consejo, para el que lo da es peor.
El mayor castigo de la injuria es haberla hecho.
El mayor mal que en los vicios puede haber, es convertirse los unos en los otros.
El mejor límite para el dinero es el que no permite caer en la pobreza ni alejarse mucho de ella.
El miedo se pinta en el rostro.
El peor enemigo es el traidor.
El piloto muestra en la tempestad su saber y su valor.
El pobre carece de muchas cosas, pero el avaro carece de todo.
El poder y el despotismo duran poco.
El precio de la virtud es ella misma.
El primer grado de las riquezas es tener lo preciso, y el segundo la que basta.
El que airado procura hacer daño, no se guarda del que le puede suceder.