Nunca te rindas a la fortuna.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Ofensa hace a los buenos el que a los malos perdona.
Paciencia muchas veces ofendida trastorna el juicio.
Para bien obrar, el que da debe olvidarlo luego y el que recibe, nunca.
Para el hombre ocupado no hay día largo.
Para grandes cosas mucho tiempo se requiere.
Para mayores desgracias guarda la fortuna a quien favorece.
Para saber algo, no basta con haberlo aprendido.
Para ser feliz hay que vivir en guerra con las propias pasiones y en paz con las de los demás.
Parte de la curación está en la voluntad de sanar.
Peores son los odios ocultos que los descubiertos.
Perdiéronse las buenas costumbres, después que a los vicios se les dio el nombre de virtud.
Pesa las opiniones, no las cuentes.
Pesada y molesta palabra es ruego.
Pide el beneficio el que a la memoria lo trae.
Pierde la virtud sus fuerzas si le falta oposición.
Poco bien alegra al pobre.
Poco nos hubiera dado naturaleza si más que a sí no nos diera.
Por el vicio ajeno enmienda el sabio el suyo.
Por humilde se tiene ya el que con lo necesario se contenta.
Por patria reputamos la tierra donde vivimos felizmente.
Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones.
Procuramos olvidar lo que, traído a la memoria, nos entristece.
Prueba es de buen espíritu tener firmeza.