No os espante la muerte; o extermina o transforma vuestra existencia.
No os espante la pobreza; nadie vive tan pobre como nació.
No podemos evitar las pasiones, pero sí vencerlas.
No puede el codicioso ser agradecido.
No puede el médico curar bien sin tener presente al enfermo.
No puede haber orden cuando hay mucha prisa.
No queda al enfermo esperanzas cuando el médico aconseja la intemperancia.
No queda esperanza de remedio cuando los vicios se mudan en costumbres.
No quiere el enfermo médico elocuente, sino que le sane.
No quiere el que tarde quiere.
No recibimos una vida corta, sino que nosotros la acortamos. No somos de ella indigentes, sino manirrotos.
No sabe ser rey el que teme mucho el odio ajeno.
No sabe tornar a su dueño la vergüenza que se fue.
No se confiesa obligado quien no recibió.
No se debe adquirir el amigo en la mesa.
No se debe hablar sino al que con voluntad escucha.
No se debe poner la espada en manos del desesperado.
No sirven de nada las desgracias a aquel que no aprenda en ellas.
No tiene la felicidad cosa semejante a lo que muestra.
No todas las cosas están bien a todos.
Nuestra naturaleza está en la acción. El reposo presagia la muerte.
Nunca es demasía publicar lo que es necesario que se sepa.
Nunca falta al avariento razón para negar.
Nunca fue fácil el aprendizaje de la virtud.
Nunca mucho costó poco.