No hagas juez de la vida a la opinión popular, sino a tu sola conciencia.
No hay árbol recio ni consistente sino aquel que el viento azota con frecuencia.
No hay camino que no tenga fin.
No hay contentamiento más cierto que el que no se puede quitar.
No hay cosa honesta que no sea útil.
No hay cosa más fuerte que el verdadero amor.
No hay cosa perpetua, y aun son muchas las que poco duran.
No hay cosa que más pronto torne a sí, que el amor.
No hay cosa que mucho tiempo agrade al que en ninguna tiene asiento.
No hay cosa tan cara como la que con ruegos se compra.
No hay desgracia a que falte remedio.
No hay felicidad tan perfecta, que carezca de todo sinsabor.
No hay más calma que la engendrada por la razón.
No hay mayor causa para llorar que no poder llorar.
No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.
No hay ninguna cosa buena que no tenga su base en la razón.
No hay soledad en que alguno no viva por pasatiempo.
No hay viento favorable para el que no sabe donde va.
No he nacido para sólo un rincón, mi patria es todo el mundo.
No hizo naturaleza cosa dificultosa de las que al hombre son necesarias.
No interesa el que leas muchos libros, mas interesa mucho el que sean buenos los que leas.
No murió temprano el que no había de vivir más de lo que vivió.
No nací en un rincón remoto: mi patria es el mundo entero.
No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.
No os espante el dolor; o tendrá fin o acabará con vosotros.