Bueno es conocer la adversidad pues nos hace valorar y buscar la armoniosidad.
Quizás el arte de gobernar sea precisamente eso: el arte de saber valorar al pueblo y esforzarse por alentar y cumplir sus sueños.
Ser feliz no cuesta nada, sólo cuesta encontrar quien sepa valorar dicha Felicidad.
Sin haber conocido la miseria es imposible valorar el lujo.