A la gloria de los más famosos se adscribe siempre algo de la miopía de los admiradores.
Acepto todo lo que hubo. Nunca busqué mejor suerte. ¡Acaso hay algo mejor que haber amado!.
Al amor lo pintan ciego y con alas. Ciego para no ver los obstáculos y con alas para salvarlo.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Al principio de las catástrofes, y cuando han terminado, se hace siempre algo de retórica.