A los verdugos se les reconoce siempre. Tienen cara de miedo.
Ajedrecista: los elegidos de la duda. Cada hombre deberá buscarse un fin propio, válido solamente para él y realizar su proyecto particular, que tiene un valor meramente subjetivo. Elegimos todo lo que somos, y somos eso que elegimos.
Al querer la libertad descubrimos que ella depende enteramente de la libertad de los demás.
Amar es, en su esencia, el proyecto de hacerse amar.
Cada hombre tiene que inventar su camino.
Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad.
Cuando Dios se calla, uno puede hacerle decir lo que quiere.
Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren.
Desconfío de la incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia.
El desorden es el mejor servidor del orden establecido... Toda destrucción confusa debilita a los débiles, enriquece a los ricos, aumenta el poder de los poderosos.
El existencialismo no es una forma de ateísmo. . Más bien dice que, aunque dios existiera, nada cambiaría.
El hombre es una pasión inútil.
El hombre está condenado a ser libre, porque una vez que está en el mundo, es responsable de todo lo que hace.
El hombre está condenado a ser libre.
El hombre nace libre, responsable y sin excusas.
El infierno son los demás.
El mundo podría existir muy bien sin la literatura, e incluso mejor sin el hombre.
Ella no creía en nada; sólo su esceptisismo le impedía ser atea.
En amor, uno y uno son uno.
Es por el hombre que hay valores en el mundo.
Existo. Es algo tan dulce, tan dulce, tan lento. Y leve; como si se mantuviera solo en el aire. Se mueve. Por todas partes, roces que caen y se desvanecen. Muy suave, muy suave.
Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.
Hace falta un sol doble para alumbrar el fondo de la estupidez humana.
Haré el bien: todavía es la mejor manera de estar solo.
Incluso el pasado puede modificarse; los historiadores no paran de demostrarlo.