Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda.
Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas.
Todo trabajo que enaltece la humanidad tiene dignidad e importancia y debe emprenderse con excelencia esmerada.
Una derrota peleada vale más que una victoria casual.
Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve.
Una nación que gasta más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a la muerte espiritual.
Uno debe saber vivir con el dinero que tiene.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Vivo enraizado con mi país. Pero quizás por mi devoción a san martín, bolívar, sucre y artigas a veces sufro más como latinoamericano que como argentino, a pesar de estar machimbrado con mi tierra.