Nada se olvida más despacio que una ofensa; y nada más rápido que un favor.
Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda.
Ninguna época ha sabido tantas y tan diversas cosas del hombre como la nuestra. Pero en verdad, nunca se ha sabido menos qué es el hombre.
No esperemos recompensas de nuestras fatigas y desvelos.
No existe un corazón, como el corazón de la Madre.
No hay manto ni sayo que peor siente a la mujer que el querer ser sabia.
No hay revolución sin revolucionarios - los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos.
No olvides que dar un consejo es contraer un compromiso, cuando menos.
Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos.
Para los hombres de coraje se han hecho las empresas.
Primero llegaron por los comunistas, y no hablé porque no era comunista; después vinieron por los judíos, y no hablé porque no era judío; después vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era uno de ellos, después vinieron por los católicos, y no hablé porque yo era protestante; después vinieron por mí, y para entonces no había quedado nadie que hablara.
Quien piensa a lo grande tiene que equivocarse a lo grande.
Quizás el sufrimiento y el amor tienen una capacidad de redención que los hombres han olvidado o, al menos, descuidado.
Serás lo que debas ser o no serás nada.
Si algo he aprendido en la vida es a no perder el tiempo intentando cambiar el modo de ser del prójimo.
Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.
Si el hombre no ha descubierto nada por lo que morir, no es digno de vivir.
Si hay victoria en vencer al enemigo; la hay mayor cuando el hombre se vence a si mismo.
Si somos libres, todo nos sobra.
Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.
Si te sientes aburrido, reza. Así tendrás la compañía de dios.
Sólo hay mundo donde hay lenguaje.
Sostengo que quien infringe una ley porque su conciencia la considera injusta, y acepta voluntariamente una pena de prisión, a fin de que se levante la conciencia social contra esa injusticia, hace gala, en realidad, de un respeto superior por el derecho.
Sueño con el día en que el bien derrotado vencerá al mal triunfante.
Tener dinero es como ser rubia: es más divertido, pero no de vital importancia.