El arte es una pausa, un encuentro de sensibilidades.
El artista es siempre un perseguidor de la belleza.
El buen humor es síntoma de salud mental.
El diablo se viste algunas veces de serias razones para odiar.
El elogio endereza espinas dorsales.
El entusiasmo colorea la vida humana.
El hombre es un universo que razona.
El hombre que condiciona su felicidad al cumplimiento de un objetivo se hace esclavo de éste.
El hombre que presume, al primero que quiere convencer de su valía es a sí mismo.
El mal humor nos hace muy pequeños.
El malvado podrá ser muy inteligente, pero no sabio.
El momento oportuno. Cuanta sabiduría entraña eso.
El necio es esclavo de sí mismo.
El necio es un tirano a la medida de sus posibilidades.
El necio y el sabio habitan en pisos diferentes de la mente humana.
El presente juega a las escondidillas.
El que escribe mucho no yerra menos del que habla mucho.
El sabio es amable, el necio es áspero.
El sabio es generoso.
El tiempo es como el viento, arrastra lo liviano y deja lo que pesa.
El tiempo es un digestivo.
El tiempo es un somnífero.
El trabajo es la fortuna del hombre.
El valiente descansa.
El valiente sabe cuando proceder.