Una buena gran parte del arte del bien hablar consiste en saber mentir con gracia.
Una cosa es saber y otra saber enseñar.
Una de las alegrías de la amistad es saber en quien confiar.
Uno debe saber vivir con el dinero que tiene.
Vale más saber alguna cosa de todo, que saberlo todo de una sola cosa.
Vivir es no estar seguro, no saber nada acerca del próximo momento. En el momento en que sabes comienzas a morir un poco. El artista nunca sabe por completo; adivina. Tal vez nos equivocamos, pero damos salto tras salto en la oscuridad.
Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir, y no dormir sin soñar. Descansar, es empezar a morir.
Y si quieres saber lo que a uno deleita, sin necesidad de que te lo diga, háblale de diversos asuntos, y cuando lo observes escuchando atento, sin bostezos ni fruncimiento de cejas, ni otros signos semejantes, puedes estar seguro de que la cosa de que hablas es la que le deleita.
Yo no se quien fue mi abuelo; me importa mucho más saber que será su nieto.
¡A trabajar! Provoca una infinita alegría saber qu todavía tenemos las mejores cosa por hacer.
¡espero que mis alumnos busquen!. Porque han llegado a saber que se busca sólo para buscar. Que el encontrar es, en efecto, la meta, pero que muy a menudo puede significar también el final de esa tensión fructífera. El alumno debe saber que en todo lo que vive está contenido su propio cambio, desarrollo y disolución. La vida y la muerte están ya en el mismo germen. Lo que hay entre ellas es el tiempo. Así, pues, nada esencial, sino sólo una medida que se llena necesariamente. Con este ejemplo aprenderá el alumno a conocer lo único que es eterno: el cambio, y lo que es temporal: la permanencia.
¡Estudia! No para saber una cosa más, sino para saberla mejor.
¡Qué triste es amarlo todo sin saber lo que se ama!
¿Habrá un fin al saber?. Nunca, nunca. Se está siempre al principio de una curiosidad inextinguible frente a infinita vida.