Dios existe; pero no tiene ninguna prisa en hacerlo saber.
El arte de dirigir consiste en saber cuando hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta.
El arte de escribir historias está en saber sacar de lo poco que se ha comprendido de la vida todo lo demás; pero acabada la página se reanuda la vida y uno se da cuenta de que lo que sabía es muy poco.
El arte de ser sabio consiste en saber a que se le puede hacer la vista gorda.
El arte de vivir es el arte de saber creer en las mentiras.
El arte de vivir esta en saber ver lo favorable.
El deber es la consecuencia del saber.
El escritor que quiera saber cómo debe conducirse en relación a la posteridad no tiene más que examinar en los viejos libros qué es lo que le causa agrado y cuáles son las omisiones que más lamenta.
El género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento.
El genio en el arte consiste en saber hasta donde podemos caminar demasiado lejos.
El grado sumo del saber es contemplar el por qué.
El hombre del conocimiento debe no solamente saber amar a sus enemigos, sino también saber odiar a sus amigos.
El hombre dotado de inteligencia puede con el don de saber que posee, conseguir la capacidad necesaria para toda la técnica y destreza artística.
El hombre modesto suele ser admirado, si es que la gente llega a saber de él.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
El mundo está lleno de pequeñas alegrías: el arte consiste en saber distinguirlas.
El piloto muestra en la tempestad su saber y su valor.
El primer paso de la ignorancia es presumir de saber.
El problema no es saber demasiado, el problema es que los demás sepan que tú sabes demasiado.
El que rompe algo para saber lo que es ha perdido el camino de la sabiduría.
El saber es la parte más considerable de la felicidad.
El saber es la única propiedad que no puede perderse.
El saber no es suficiente, debemos aplicarlo. El querer no es suficiente, debemos hacer.
El saber no ocupa lugar.
El saber y la razón hablan; la ignorancia y el error gritan.