Amame como quiere su ambrosía en el jardín la flor; como ama de su voz la melodía festivo ruiseñor.
El ruiseñor se niega anidar en la jaula, para que la esclavitud no sea el destino de su cría.
No te nombro; pero estás en mí como la música en la garganta del ruiseñor aunque no esté cantando.