Cuando la tiranía se derrumba procuremos no darle tiempo para que se levante.
La impaciencia puede ser una virtud, si la aplicamos a nosotros mismos.
La muerte es el comienzo de la inmortalidad.
Los países libres son aquellos en los que son respetados los derechos del hombre y donde las leyes, por consiguiente, son justas.
Se puede abandonar a una patria dichosa y triunfante. Pero amenazada, destrozada y oprimida no se le deja nunca; se le salva o se muere por ella.
Toda institución que no suponga que el pueblo es bueno y el magistrado corruptible, es viciosa.
Vivir es hoy un pasatiempo peligroso.