Si yo fuese una mujer estaría desesperada. La existencia de buenas mujeres excede mucho de los hombres que se las merecen.
Siempre que un hombre cree que ha recibido la verdad exacta de dios, no hay en él un espíritu de transigencia. Le falta la modestia que nace de las imperfecciones de la naturaleza humana; tiene la arrogancia de la certidumbre teológica y la tiranía que nace de la certeza inherente a la ignorancia.
Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir.
Toda palabra dicha o escrita es lenguaje muerto.
Todo lo que hay de bueno en nuestra civilización es resultado del comercio, el clima, el suelo, la situación geográfica, la industria, la inventiva, el descubrimiento, el arte y la ciencia.
Todo lo que se piensa, es afecto o aversión.
Todos somos viajeros en el yermo de este mundo, y lo mejor que podemos encontrar en nuestro recorrido es un amigo honesto.
Trabajando fielmente ocho horas por día, puedes conseguir ser un jefe y trabajar doce horas por día.
Tú eres Dios, y yo soy Dios y todo lo que nos rodea es Dios.
Tu puedes dar sin amar, pero no puedes amar sin dar.
Un amigo es una imágen que tienes de tí mismo.
Un científico debe tomarse la libertad de plantear cualquier cuestión, de dudar de cualquier afirmación, de corregir errores.
Un científico tiene la libertad, y debe tomársela, de plantear cualquier cuestión, de dudar de cualquier afirmación, de buscar cualquier evidencia, de corregir errores.
Un creyente es un pájaro enjaulado; un librepensador es un águila que parte las nubes con alas incansables.
Un dios honrado es la obra más noble del hombre.
Un poema comienza en deleite y termina en sabiduría.
Un poema completo es uno donde la emoción ha encontrado su pensamiento y el pensamiento ha encontrado las palabras.
Un poeta que lee sus versos en público, puede tener otros hábitos desagradables.
Una cosa singular sobre shakespeare es que realmente es muy bueno a pesar de que todo el mundo dice que es muy bueno.
Una espina de experiencia vale más que un bosque de advertencia.
Una palabra hiere más profundamente que una espada.
Uno no se enamoró nunca, y ése fue su infierno. Otro, sí, y ésa fue su condena.
Vale más vivir y morir de una vez, que no languidecer cada día en nuestra habitación bajo el pretexto de preservarnos.
Yo fui también, antaño, un columpiador de árboles; muy a menudo sueño en que volveré a serlo, cuando me hallo cansado de mis meditaciones, y la vida parece un bosque sin caminos donde, al vagar por él, sentirnos en la cara ardiente el cosquilleo de rotas telarañas, y un ojo lagrimea a causa de una brizna, y quisiera alejarme de la tierra algún tiempo, para luego volver y empezar otra vez.
Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. Por el hecho de viajar. El asunto es moverse.