Los demás siempre nos parecen más felices que nosotros, y sin embargo lo extraño es que el hombre que cambiaría con gusto su posición no consentiría casi nunca en cambiar su persona. Acaso quisiera rejuvenecer un poco, pero no demasiado todavía, y andar bien si es cojo; pero se conservaría el conjunto de su persona, en la que encuentra mil atractivos y no sé qué encanto.
Los dioses facilitan el primer verso; los demás, los hace el poeta.
Los hombre inteligentes quieren aprender. Los demás, enseñar.
Los hombre vulgares han inventado la vida de sociedad porque les es más fácil soportar a los demás que soportarse a sí mismos.
Los jóvenes de hoy no parecen tener respeto alguno por el pasado ni esperanza ninguna para lo porvenir .
Los líderes se distinguen de los demás por su constante apetito de conocimientos y experiencias, y, a medida que su mundo se amplía y se vuelve más complejo, sus medios de comprensión también se multiplican y se refinan.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas se fían de los demás.
Los que niegan la libertad a los demás no se la merecen ellos mismos.
Más le vale a un hombre tener la boca cerrada, y que los demás le crean tonto, que abrirla y que los demás seconvenzan de que lo es.
Mi libertad se termina donde empieza la de los demás.
Mucha gente cree que discrepa de los demás y lo que pasa es que no tienen valor para hablar unos con otros.
Nada es más despreciable que el respeto basado en el miedo.
Nadie abandona el cargo de presidente con el mismo prestigio y respeto que le llevo ahí.
Nadie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los demás. La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derecho de todos.
No arrepentirse ni hacer reproches a los demás, son los pasos de la sabiduría.
No dejes que la gente te falte el respeto. Rodeate de gente positiva.
No es bueno quien cree malos a los demás.
No hablaríamos tanto en sociedad si nos diéramos cuenta del poco caso que hacen los demás de lo que decimos.
No hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás.
No hay mejor alegría que la que mejor alegría difunde entre los demás.
No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados. Porque con el mismo juicio que juzgareis habéis de ser juzgados, y con la misma medida que midiereis, seréis medidos vosotros.
No le tengo miedo a la muerte, a lo que sí le tengo respeto es al trance, el ir hacia allá. Confieso que tengo curiosidad por saber de qué se trata.
No puedes aprender las lecciones de los demás en su nombre. Todos deben hacer por sí mismos el trabajo, y así lo harán cuando estén preparados.
No puedo concebir una mayor pérdida que la pérdida del respeto hacia uno mismo.
No vayas con el corazón en la mano, lo helarán los demás.