Esfuérzate por mantener las apariencias que el mundo te abrirá crédito para todo lo demás.
Estar en paz consigo mismo es el medio más seguro de comenzar a estarlo con los demás.
La belleza y la fealdad son un espejismo porque los demás terminan viendo nuestro interior.
La caridad es el océano desde donde salen y a donde van a parar todas las demás virtudes.