Sólo dos cosas contribuyen a avanzar; ir más aprisa que los demás, y seguir el buen camino.
Sólo hay una cosa en el mundo peor que estar en boca de los demás, y es no estar en boca de nadie.
Tanto el creyente como el no creyente son seres humanos. Debemos tenernos un gran respeto.
Tolerancia significa disculpar los defectos de los demás; tacto, no reparar en ellos.
Tras un recuento electoral, sólo importa quién es el ganador. Todos los demás son perdedores.
Uno siente que ciertas palabras son terribles para todos los demás, salvo para nosotros mismos.
Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.
Vivir para los demás no es solamente una ley de deber, sino también una ley de felicidad.