A quien Dios no le dio hijos, el diablo le dio sobrinos.
A quien Dios se la diere, San Pedro se la bendiga.
A quien enferma para morir, ningún remedio puede servir.
A quien feo ama, hermoso le parece.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
A quien lucha y suda, la suerte le ayuda.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
A quien se aventura, dios le ayuda.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
A ratón con buen olfato, nunca lo sorprende el gato.
A rey muerto, rey puesto.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
A ruín, ruín y medio.
A siervos y a reyes, da dios unas mismas leyes.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
A su tiempo maduran las uvas.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
A un traidor, dos alevosos.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.