A jugar y perder, pagar y callar.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
A la carne vino, y si es jamón, con más razón.
A la fortuna, por los cuernos.
A la fuerza no es cariño.
A la hora de la quema, se verá el humo.
A la larga el galgo a la liebre mata.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
A la mar madera y a la tierra huesos.
A la mujer honrada, su propia estima le basta.
A la ocasión la pintan calva.
A la pereza persigue la pobreza.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
A la sombra del favor, crecen vicios.
A la tercera va la vencida.
A la vejez se apoca el dormir, y se aumenta el gruñir.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
A la vejez, viruelas.
A largos días, largos trabajos.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
A lo hecho, pecho.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
A lo que no puedas, no te atrevas.
A lo que no puede ser, paciencia.