Vale mas el que sabe más.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio.
Ver para creer.
Viejo es Pedro para cabrero.
Viento del sur en invierno, demonio del infierno.
Virtud da la vida, y el vicio la quita.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Ya que el agua no va al molino, vaya el molino al agua.
Ya que me das el consejo, dame también el remedio.
Ya que no seas casto, sé cauto.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
Yo te hice y tú me enseñas.
Zapatero a tus zapatos.
Zozobra la verdad, más nunca ahogada la veras.
Zuncho flojo, peor que roto.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
Dos cosas más aprendimos en la lluvia: cualquier sed tiene derecho cuando menos a una naranja grande y toda tristeza a una mañana de circo, para que la vida sea, alguna vez, como una flor o una canción.
El alma tiene ilusiones, como el pájaro alas. Eso es lo que la sostiene.
La mayoría nunca tiene razón.
(...) el filósofo tiene hoy el deber de desconfiar, de mirar maliciosamente de reojo desde todos los abismos de la sospecha.
A la gloria de los más famosos se adscribe siempre algo de la miopía de los admiradores.
A los hombres se les puede dividir en dos categorías: los que hablan para decir algo, y los que dicen algo por hablar.
A quien amigos tiene por millones ninguno sobrará; el que tan sólo un enemigo cuenta por doquier lo encontrará.