Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Dame pan y llámame tonto.
Date prisa, pero no corras.
De aquellos polvos vienen estos lodos.
De buena casa, buena brasa.
De buena semilla, buena cosecha.
De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
De desagradecidos está el infierno lleno.
De dinero y bondad, siempre la mitad.
De dinero y calidad, la mitad de la mitad.
De donde no hay, no se puede sacar.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
De esta vida sacarás lo que disfrutes, nada más.
De fuera vendrá quien de casa te echará.
De hambre a nadie vi morir, de mucho comer, cien mil.
De hijos y de bienes, tu casa llenes.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
De inteligentes y de sabios es perdonar injurias y olvidar agravios.
De la abundancia del corazón, habla la boca.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
De la mar, el mero, y de la tierra, el carnero.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
De los cobardes no se ha escrito nada.
De los cuarenta para arriba no te mojes la barriga.