El desdichado no cree a la prosperidad cuando viene.
El deseo muere automáticamente cuando se logra: fenece al satisfacerse. El amor en cambio, es un eterno insatisfecho.
El destino es una buena cosa cuando todo te va bien, cuando eso no es así, no se le llama destino, se le llama injusticia, traición o simplemente mala suerte.
El dinero es mejor que la pobreza, aun cuando sólo sea por razones financieras.
El dolor, cuando no se convierte en verdugo, es un gran maestro.
El enemigo sólo empieza a ser terrible cuando empieza a tener razon.
El erotismo es cuando la imaginación hace el amor con el cuerpo.
El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad.
El éxito es como un terrible desastre peor que tu casa ardiendo, los ruidos del derribo cuando las vigas caen cada vez más deprisa mientras tú sigues allí, testigo desesperado de tu condenación.
El éxito es sólo la mitad de bonito cuando no hay nadie que nos envidie.
El fanatismo consiste en redoblar el esfuerzo cuando has olvidado el fin.
El filósofo, debe hacer filosofía cuando ya la vida ha pasado.
El gran estilo nace cuando lo bello obtiene la victoria sobre lo enorme.
El hogar es el lugar al que vas cuando no tienes otro sitio al que ir.
El hombre comienza en realidad a ser viejo cuando cesa de ser educable.
El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla.
El hombre crece cuando se arrodilla.
El hombre dado a lo sensible se rie a menudo cuando no hay de qué reírse. Su bienestar interior sale a relucir sea cual sea el móvil que lo estimule.
El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir.
El hombre es libre cuando nada teme ni nada desea.
El hombre es un dios cuando sueña; un pordiosero cuando reflexiona.
El hombre es verdaderamente grande sólo cuando obra a impulso de las pasiones.
El hombre inteligente habla con autoridad cuando dirige su propia vida.
El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Se le otorgo una conciencia. Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de otro.
El hombre no revela mejor su propio carácter que cuando describe el carácter de otro.