El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
El gozo en el pozo.
El hábito no hace al monje.
El hablar bien, poco cuesta.
El hacer bien a un bellaco es guardar agua en un saco.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
El hierro caliente se dobla fácilmente.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
El hombre es un animal de costumbres.
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
El hombre propone, y Dios dispone.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
El ignorante al ciego es semejante.
El ignorante es poco tolerante.
El inferior paga las culpas del superior.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
El interés dueño del mundo es.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.