La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla.
Prefiero dibujar a hablar. Dibujar es más rápido, y deja menos espacio para la mentira.
¿Beso? Un truco encantadro para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas.
Cuando Dios te da un don, también te da un látigo, y el látigo es únicamente para autoflagelarse.
Las tristezas no se quedan para siempre cuando caminamos en dirección a lo que siempre deseamos.