Nadie puede sospechar cuántas idioteces políticas se han evitado gracias a la falta de dinero.
Nadie tan aficionado a secretos como aquel que no hace intención de guardarlos.
Nuestra conducta es la única prueba de la sinceridad de nuestro corazón.
Para trabajar basta estar convencido de una cosa: que trabajar es menos aburrido que divertirse.