Si yo no hubiera sido, el alma mía repartida pondría en cada cosa una chispa de amor...
Siempre, amor... (¡Y estas dos palabras naúfragas, entre alma y piel clavadas contra el viento!).
Sólo en las regiones de la fantasía es dado crear; crear es la misión del genio.
Tenía tan mala memoria que se olvidó de que tenía mala memoria y se acordó de todo.
Una prueba de patriotismo es hablar mal cualquier idioma que no sea el nuestro.
Y de nuevo voy cogiendo brazados de palabras entre la hierba fresca y bajo el cielo.
Y es que en este mundo traidor, no hay verdad ni mentira: todo es según el cristal con que se mira.
¿Es de extrañar que el amor haya preferido casi siempre el derrotero poético al filosófico?.