La libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe.
La lluvia es el llanto del cielo: en sus ojos de enamorado con la tierra, concluye como la cólera del hombre con su amada: con lagrimas copiosas.
La luz del pensamiento filosófico no es la luz viviente del sol, sino la claridad, principio de la vida según Platón, el teólogo de esta luz.
La luz ligera que envuelve las imágenes de los dioses ha prefigurado la luz impasible de la inteligencia.
La melancolía es una manera, por tanto, de tener; es la manera de tener no teniendo, de poseer las cosas por el palpitar del tiempo, por su envoltura temporal. Algo así como una posesión de su esencia, puesto que tenemos de ellas lo que nos falta, o sea lo que ellas son estrictamente.
La música es el verdadero lenguaje universal.
La ópera es la verdad de la mentira;el cine es la mentira de la verdad.
La paciencia comienza con lágrimas y, al fin, sonríe.
La palabra es el arma de los humanos para aproximarse unos a otros.
La patria es impecable y diamantina.
La poesía es un intento de aproximación a lo absoluto por medio de los símbolos.
La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle.
La simpatía es muy frecuentemente un prejuicio sentimental basado en la idea de que la cara es el espejo del alma. Por desgracia, la cara es casi siempre una careta.
La televisión es una hija del cine que le ha salido disipada y de malas costumbres.
La verdadera patria del hombre es la infancia.
La vida es dulce o amarga; es corta o larga. ¿Qué importa? El que la goza la halla corta, y el que la sufre la halla larga.
Las críticas son cartas al público que ningún autor tiene que abrir ni leer.
Las espigas hacen cosquillas al viento.
Las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas.
Las obras de arte nacen siempre de quien ha afrontado el peligro, de quien ha ido hasta el extremo de la experiencia, hasta el punto que ningún humano puede rebasar. Cuanto más se ve, más propia, más personal, más única se hace una vida.
Las preocupaciones se pierden con el tiempo.
Las utopías nacen solamente dentro de aquellas culturas donde se encuentra claramente diseñada una edad feliz que desapareció.
Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia.
Lo que defiende a las mujeres es que piensan que todos los hombres son iguales, mientras que lo que pierde a los hombres es que piensan que todas las mujeres son diferentes.
Lo que más indigna al charlatán es alguien silencioso y digno.