Mejor sufre el mal quien siempre le teme.
Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo.
Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Quién ha muerto en el? Leamos. ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!.
Mi corazón único y noble tiene sus testigos en todos los países del amor que a tientas despertarán; y cuando el sueño ciego caiga sobre los sentidos en acecho será sensual el corazón aunque haya cinco ojos que se quiebren.
Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos.
Mi padre era poco amigo de explicaciones. Pienso que tal vez prefería enfrentarme al paisaje, a los hombres, a las cosas que pueden ayudar a entender la vida, para que poco a poco yo sacara mis propias conclusiones. Tenía, sí, el buen tacto de no ofrecerme espectáculos vulgares. Muchas veces, con una mirada o una palabra, me ordenaba alejarme de gentes que él no consideraba oportunas o dignas para mis ojos.
Mientras mayor el viaje, más comprometido tiene que estar para tomarlo.
Mientras que el corazón tiene deseo, la imaginación conserva ilusiones.
Mil ojos mirando hacia mi, de los tuyos no puedo huir. Tu mirada me tiene encantada. Si te dejo entrar, estaré equivocada.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
Muchas cosas hay portentosas, pero ninguna como el hombre. Tiene recursos para todo; sólo la muerte no ha conseguido evitar.
Mucho falta al que mucho tiene.
Mucho más que los intereses es el orgullo quien nos divide.
Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.
Nadie a la libertad tiene derecho, cuando no hace hábito y gala de respetar la libertad ajena.
Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo.
Nadie niega a Dios, sino aquel a quien le conviene que Dios no exista.
Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Nadie tiene dominio sobre el amor, pero el amor domina todas las cosas.
Ni pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Ningún amigo como un hermano; ningún enemigo como un hermano.
Ningún ser humano tiene el derecho de iniciar el uso de la fuerza contra otro.
Ninguna ciencia, en cuanto a ciencia, engaña; el engaño está en quien no sabe.
Ninguna cosa tiene su valor real, ni efectivo en sí mismo, sólo tiene el que nosotros le queremos dar; y éste se liga precisamente a la necesidad que tengamos en ella; a los medios de satisfacer esta inclinación; a los deseos de lograrla y a su escasez y abundancia.