Cuando uno se da cuenta de que algo no marcha, tiene que estar dispuesto a rebelarse y arreglar las cosas. En cambio, lo que vemos es una queja eterna, una crítica eterna de lo que no marcha bien, cuando lo cierto es que no todo anda mal, hay cosas que van mal y muchas otras que van bien; y el principal motivo de que algunas cosas no funcionen es la propia incapacidad de los hombres para adaptarse a la vida que ellos mismos han creado, esa es la verdad.
Cuánto más inteligente, profunda y sensible es una persona, más probabilidades tiene de cruzarse con la tristeza.
Cuanto más te aprisione el mal, más podrida estará el alma de quien te haga daño.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Dar gracias a dios por lo que se tiene, allí comienza el arte de vivir.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Darse no tiene sentido más que si uno se posee.
De cualquier forma, quien es suficientemente perseverante para transitar este camino, si es necio, llegará a ver claro; si es débil, llegará a ser fuerte.
De fuera vendrá quien de casa te echará.
De lo que mis granaderos son capaces, solo lo sé yo, quien los iguale habrá quien los exceda no.
Debe entenderse que todos somos educadores. Cada acto de nuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas. Procuremos entonces enseñar con el ejemplo.
Debemos buscar a alguien con quien comer y beber antes de buscar algo que comer y beber, pues comer solo es llevar la vida de un león o un lobo.
Déjame ver sin ti, falaz amigo, el perfecto color de las tinieblas.
Demuestra ser un líder quien es capaz de percatarse de un problema antes que se convierta en crisis.
Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos.
Desagradecido es el que agradeciendo tiene ojo a otro segundo beneficio.
Desdichado el hombre en quien nada perdura del niño.
Desdichado es el que por tal se tiene.
Desgraciado quien no haya amado más que cuerpos, formas y apariencias. La muerte le arrebatará todo. Procurad amar las almas y un día las volveréis a encontrar.
Después de aquellos que ocupan los primeros puestos, no conozco a nadie tan desgraciado como quien los envidia.
Di a cada uno: tienes razón. Porque tiene razón. Pero condúcelos más alto en su montaña; pues el esfuerzo de escalar, que rehusarían por ellos mismos, exige tanto de los músculos como del corazón. . . ¿cómo conocerán los hombres sus actos si no han escalado trabajosamente la montaña, en soledad, para trasmutarse en silencio?.
Dicen que el hábito es una segunda naturaleza. Quien sabe, empero, si la naturaleza no es primero un hábito.
Dicen que no encajo en este mundo. Francamente, considero esos comentarios un halago. ¿Quién diablos quiere encajar en estos tiempos?.
Dime amigo: ¿La vida es triste o soy triste yo?
Dime cómo te diviertes y te diré quién eres.