Quien espera, desespera.
Quien está en la mar: navega; y opina quien está en tierra.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Quien fue a Sevilla perdió su silla.
Quien gobierna podrá contar siempre con la cobardía de los argentinos.
Quien grandes cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
Quien ha dejado de agradar pierde el derecho de hacer reproches.
Quien ha nacido en nuestros días y retorna a los modos de la antigüedad es un estúpido y labra su propia desgracia.
Quien ha perdido la esperanza ha perdido también el miedo: tal significa la palabra "desesperado".
Quien ha sabido preservar su decoro sabe lo que vale el ajeno, y lo respeta.
Quien ha visto vaciarse todo, casi sabe de qué se llena todo.
Quien habla de cosas que no le atañen, escucha cosas que no le gustan.
Quien habla mal de mí a mis espaldas mi culo contempla.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Quien hace preguntas no es tonto.
Quien hace un paraíso de su pan, de su hambre hace un infierno.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Quien lleve a su infancia consigo, permanecerá joven para siempre.
Quién lo diría, los débiles de veras nunca se rinden
Quien lucha por el futuro ya lo vive en el presente.
Quien lucha, puede perder; quien no lucha, ya perdió.
Quien mal anda, mal acaba.
Quién mal casa, tarde enviuda.
Quién me diera, flor divina, ser la gota peregrina del ligero rocío matinal, que ha vivido un sólo instante acariciada y amante, entre la sonrisa loca de tu boca de coral!.