No ames a quien no admires. El amor sin admiración sólo es amistad.
No con quien naces, sino con quien paces.
No debe prometer andar en la oscuridad quien no ha visto el anochecer.
No decir más de lo que haga falta, a quien haga falta y cuando haga falta.
No es amigo quien ríe mi risa, sino quien llora mis lágrimas.
No es bueno quien cree malos a los demás.
No es dichoso aquél a quien la fortuna no puede dar más, sino aquel a quien no puede quitar nada.
No es justo que viva de la caridad de otros quien puede bastarse a sí mismo.
No es tolerante quien no tolera la intolerancia.
No fracasa en este mundo quien le haga a otro más llevadera su carga.
No ha aprendido las lecciones de la vida quien diariamente no ha vencido algún temor.
No hace beneficio quien mira a la prosperidad del que lo recibe.
No hallé como quien ser, en ninguno. Y me quedé, así: como ninguno.
No hay desgracia a que falte remedio.
No hay grandeza para quien quiere engrandecerse.
No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe.
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifieste aborrecerla, en alabándole de esto es adulado con placer suyo.
No honres con tu odio a quien no podrías honrar con tu amor.
No llores por quien no te ama, ama a quien por tí llora
No olvida quien finge olvido sino quien puede olvidar...
No puede ser calificado de noble quien desconoce la voluntad del cielo, no puede estar asentado sobre una base firme quien ignora las leyes de las conveniencias («li»); no puede conocer a los hombres quien no entiende de las palabras de ellos.
No sabe hablar quien no sabe callar.
No sabe lo que es descanso quien no sabe lo que es trabajo.
No sabe qué es amor quien no te ama, no sabe qué es amor quien no te mira...