Gobierna mejor quien gobierna menos.
Gozos, pesares, gozos... Esto es amor. Quien no lo crea, mírese en unos ojos, que se vea en unos ojos de mujer.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Hacer el amor es algo muy sano: quemas calorías y hasta te olvidas de quién eres.
Halla en la desgracia consuelo el que lo prodigó en la prosperidad.
Hasta la desgracia se cansa de perseguir al pobre.
Hasta la desgracia se cansa.
Hasta los vicios de quien mucho amamos nos placen.
Hay que escribir libros como quien compone música.
Hay quien arroja un vidrio roto sobre la playa. Pero hay quien se agacha a recogerlo.
Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego.
Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella.
Hay quién porque golpea la pared con un martillo se cree clavar clavos.
Haz bien y no mires a quien.
He aquí una cosa que rechazamos cuanto más la necesitamos: el consejo. De mala gana lo escucha quien más lo necesitaría, a saber: el ignorante.
Hermosa encuentra la vida quien la construye hermosa.
Hombre recogerá quien siembre escuela.
Honra quien pide: Es que cree en la virtud de quien da.
Idiota: Del griego idiotés, utilizado para referirse a quien no se metía en política, preocupado tan sólo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás.
Indudablemente nadie se ocupa de quien no se ocupa de nadie.
Inocente es quien no necesita explicarse.
La amistad disminuye cuando hay demasiada felicidad de una parte y demasiada desgracia de la otra.
La belleza de las cosas existe en el espíritu de quien las contempla.
La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla.