El que sufre tiene memoria.
El que tiene buen corazón nunca es estúpido.
El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él.
El que tiene imaginación sin instrucción tiene alas sin pies.
El que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo.
El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión.
El que tiene miedo de la pobreza no es digno de ser rico.
El que tiene narices, no manda a oler.
El que tiene suerte, encuentra en el yerno un hijo; el que no la tiene, pierde una hija.
El que tiene un derecho no obtiene el de violar el ajeno para mantener el suyo.
El que tiene un porqué para vivir sabe soportar el cómo.
El secreto de poner en ridículo a las personas reside en conceder talento a aquellos que no lo tienen.
El segundo plano tiene que sumarse a la composición y ayudar a comprender al personaje. Hacer sólo el retrato de alguien famoso no significa nada.
El sentido del mundo tiene que residir fuera de él y, por añadidura, fuera del lenguaje significativo.
El sol tiene el tamaño de un pie humano.
El Tango tiene un origen infame, que se nota.
El tiempo es el único capital de las personas que no tiene más que su inteligencia por fortuna.
El tipo más noble de hombre tiene una mente amplia y sin prejuicios. El hombre inferior es prejuiciado y carece de una mente amplia.
El trabajo tiene muchas dimensiones. Entre ellas, que es profundamente humanizador, si no es pervertido por la explotación.
El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor.
El valor de una idea no tiene nada que ver con la sinceridad del hombre que la expresa.
El victorioso tiene muchos amigos. El vencido, buenos amigos.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
El vigor del capitalismo tiene su debilidad incorporada. Porque le capitalismo es codicia. Lo que lo hace vigoroso es que hay creatividad mezclada con la codicia. Parece estar demostrado que el capitalismo logra mayor creatividad que el socialismo. Sin embargo, lo hace a un costo previsible, que es que la codicia se vuelve primordial.
El vino no tiene vergüenza.