Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Con quien te vi te comparé.
Con quien tengas trato no tengas contrato.
Conoces lo que tu vocación pesa en ti. Y si la traicionas, es a ti a quien desfiguras; pero sabes que tu verdad se hará lentamente, porque es nacimiento de árbol y no hallazgo de una fórmula.
Consejo de quien bien te quiere, escríbelo aunque no lo apruebes.
Constante y perpetua riqueza es la virtud.
Converso con el hombre que siempre va conmigo. Quién habla solo, espera hablar con Dios un día.
Cosa del cielo es poseer la verdad, cosa del hombre es buscar la verdad. Quien posee lo verdadero acierta lo justo sin esfuerzo, logra el éxito sin reflexionar.
Creedlo, para hacernos amar no debemos preguntar nunca a quien nos ama: ¿Eres feliz?, sino decirle siempre: ¡Qué feliz soy!.
Creo que quien ha disfrutado con los sublimes placeres de la música deberá ser eternamente adicto a este arte supremo y jamás renegará de él.
Cruel es quien al afligido reprende.
Cuando alguien que de verdad necesita algo, lo encuentra, no es la casualidad quien lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen a ello.
Cuando dos personas llegan a conocerse bien, su intimidad pierde cada vez más su carácter milagroso, hasta que su antagonismo, sus desilusiones, su aburrimiento mutuo, terminan por matar lo que pueda quedar de la excitación inicial.
Cuando el hombre se aparta de Dios, no es Dios quien le persigue, sino los ídolos.
Cuando hayamos aprendido debemos enseñarlo a quien nada sabe todavía; de este modo pagamos una deuda sacrosanta.
Cuando la materia pierde su energía interna, deviene sólida.
Cuando no tenía nada que perder, lo tenía todo. Cuando dejé de ser quien soy, me encontré a mi mismo.
Cuando nuestros sueños se han cumplido es cuando comprendemos la riqueza de nuestra imaginación y la pobreza de la realidad.
Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros.
Cuando tu mirar se pierde en mi boca, excita mil emociones, como me alborota.
Cuando un hombre quiere matar a un tigre, lo llama deporte; cuando es el tigre quien quiere matarle a él, lo llama ferocidad.
Cuando uno pierde la esperanza se vuelve reaccionario.
Cuanto más te aprisione el mal, más podrida estará el alma de quien te haga daño.
Cuanto mayor la riqueza, más espesa la suciedad.
Cuatro cosas no pueden ser escondidas durante largo tiempo: la ciencia, la estupidez, la riqueza y la pobreza.