Toda la noche allí en mi pecho hubo quien jadeaba de desesperación, quien se levantaba, quien te deseaba y sus dos manos frías volvía a rechazar.
Todo adulador vive a expensas de quien lo escucha.
Todo es posible a quien no teme los trabajos.
Todo hombre paga su grandeza con muchas pequeñeces, su victoria con muchas derrotas,su riqueza con múltiples quiebras.
Todo le es perdonado a quien no se perdona nada a sí mismo.
Todo llega para quien sabe esperar.
Todo lo ignora quien de nada duda.
Trabajos nos dan quien grandezas nos promete.
Tras un recuento electoral, sólo importa quién es el ganador. Todos los demás son perdedores.
Triste cosa es no tener amigos, pero más triste debe ser no tener enemigos, porque quien enemigos no tenga, señal de que no tiene: ni talento que haga sombra, ni valor que le teman, ni honra que le murmuren, ni bienes que le codicien, ni cosa buena que le envidien.
Un acto amable nunca se pierde, se queda grabado en la mente del que lo recibe.
Un amante apasionado ama hasta los defectos de la persona a quien ama.
Un amigo es con quien se puede no hacer nada y disfrutar de ello.
Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala.
Un discípulo de quien jamás se pide nada que no pueda hacer, nunca hace todo lo que puede.
Un filósofo es el hombre en quien la intimidad se eleva a categoría racional; sus conflictos sentimentales, su encuentro con el mundo, se resuelve y se transforma en una teoría.
Un loco pierde todo, menos la razón.
Una cultura que vive de espaldas a la muerte pierde densidad y, sobre todo, escamotea una de las dimensiones esenciales de la vida humana.
Una de las alegrías de la amistad es saber en quien confiar.
Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra.
Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer.
Virtuosa cosa es perdonar a quien se arrepiente.
Vive dentro de ti mismo y verás cuán corta es tu riqueza.
Y quien ansia superarse creando posee la voluntad más pura.
Yo me voy con mi destino pa'l lado donde el sol se pierde tal vez alguno se acuerde que aquí cantó un argentino.