El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo.
El que no tiene carácter no es un hombre: es una cosa.
El que no tiene celos, no está enamorado.
El que no tiene memoria, se hace una de papel.
El que no tiene opinión propia siempre contradice la de los demás.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón
El que sabe corresponder a un favor recibido es un amigo que no tiene precio.
El que se ocupa demasiado en hacer el bien no tiene tiempo de ser bueno.
El que se tiene por hombre, ande quiera hace pata ancha.
El que sufre tiene memoria.
El que tiene buen corazón nunca es estúpido.
El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él.
El que tiene imaginación sin instrucción tiene alas sin pies.
El que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo.
El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión.
El que tiene narices, no manda a oler.
El que tiene suerte, encuentra en el yerno un hijo; el que no la tiene, pierde una hija.
El que tiene un derecho no obtiene el de violar el ajeno para mantener el suyo.
El que tiene un porqué para vivir sabe soportar el cómo.
El regalo de la felicidad pertenece a quien lo desenvuelve.
El resentimiento, la crítica, la culpa y el miedo aparecen cuando culpamos a los demás y no asumimos la responsabilidad de nuestras propias experiencias.
El sabio es quien quiere asomar su cabeza al cielo; y el loco es quien quiere meter el cielo en su cabeza.
El secreto de poner en ridículo a las personas reside en conceder talento a aquellos que no lo tienen.