El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
El hombre sincero tiene derecho al error.
El hombre tiene corazón, aunque no siga sus dictados.
El hombre tiene dos caras: no puede amar sin amarse.
El hombre tiene el amor por ala, y el deseo por yugo.
El hombre tiene mil planes para sí mismo. El azar, sólo uno para cada uno.
El hombre tiene que establecer un final para la guerra. Sino, ésta establecerá un fin para la humanidad.
El hombre, a quien el hambre de la rapiña acucia, de ingénita malicia y natural astucia, formó la inteligencia y acaparó la tierra. ¡y aún la verdad proclama! ¡supremo ardid de guerra!.
El humano tiene que aprender a confiar en sus propias fuerzas. La lectura de biblias no lo va a proteger de las ráfagas invernales, sino las casas, el fuego y las ropas. Para impedir el hambre un arado vale lo que un millón de sermones.
El humor se tiene o no se tiene y es la manera de ver las cosas con claridad.
El Inconciente no tiene tiempo. No hay problemas acerca del Tiempo en él. Parte de nuestra Psiqué no está en el tiempo ni en el espacio. Estos son solo una ilusión, Tiempo y Espacio, y así en cierta parte de nuestra Psiqué el tiempo no cuenta para nada.
El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad.
El insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe.
El intelectual para quien la definición sustituye a la comprensión, es despreciable.
El juicio, la valoración, la pretensión, no son experiencias vacías que la conciencia tiene, sino experiencias compuestas de una corriente intencional.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
El loro plagia la palabra, pero quien está preso es el canario.
El más feliz es aquel de quien el mundo habla lo menos posible, sea en bien o sea en mal.
El matrimonio es una gran institución para quien admira las instituciones.
El melancólico tiene la cara de dios cuando nos mira.
El mentiroso tiene dos males: que ni cree ni es creído.
El miedo a envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo la vida que desea. Es equivalente a la sensación de estar usando mal el presente.
El miedo a la muerte es la única fuente de las religiones.
El miedo a la muerte me mantiene vivo.