No hay propiamente edad de la vejez; se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo.
No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifieste aborrecerla, en alabándole de esto es adulado con placer suyo.
No honres con tu odio a quien no podrías honrar con tu amor.
No llores por quien no te ama, ama a quien por tí llora
No me siento viejo porque tenga tantos años tras de mí, sino por los pocos que tengo por delante.
No olvida quien finge olvido sino quien puede olvidar...
No olvides que dar un consejo es contraer un compromiso, cuando menos.
No presuma de tener ciencia quien no tiene experiencia.
No puede ser calificado de noble quien desconoce la voluntad del cielo, no puede estar asentado sobre una base firme quien ignora las leyes de las conveniencias («li»); no puede conocer a los hombres quien no entiende de las palabras de ellos.
No puede un viejo solo llenar toda una casa, un rincón de los campos, una granja. No puede. Así un anciano guarda la casa solitaria, en la noche de invierno. Y está solo. Está solo.
No sabe hablar quien no sabe callar.
No sabe lo que es descanso quien no sabe lo que es trabajo.
No sabe qué es amor quien no te ama, no sabe qué es amor quien no te mira...
No se confiesa obligado quien no recibió.
No se llega a viejo por haber vivido cierto número de años. Uno llega a viejo porque ha abandonado su ideal. Los años arrugan la piel, renunciar al ideal arruga el alma.
No sé qué luz, de dentro, de quién, iba naciendo, iba envolviendo tu desnudo amoroso, oh aire, oh mar desnudo.
No se sabe quien goza más; si la mujer cuando se casa o el hombre cuando enviuda.
No se tome ninguna resolución sin haber pedido antes consejo.
No tardará en transigir con el fin quien está dispuesto a transigir con los medios.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
No tengas amistad con quien tenga poderosos enemigos.
No tengas por amigo a quien te alabe.
Nos equivocamos a menudo en el amor, a menudo herido, a menudo infeliz, pero soy yo quien vivió, y no un ser ficticio, creado por mi orgullo.
Nunca conserva firmes amistades quien sólo va atento a sus pretensiones.
Nunca des consejo sin que lo pidan.