Las horas del muchacho son más largas que los días del viejo.
Las leyes condenan al que roba un pan y absuelven a quién roba una ilusión.
Las obras de arte nacen siempre de quien ha afrontado el peligro, de quien ha ido hasta el extremo de la experiencia, hasta el punto que ningún humano puede rebasar. Cuanto más se ve, más propia, más personal, más única se hace una vida.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Lo que es bello es bueno y quien es bueno, también llegará a ser bello.
Los antepasados son lo más importante para quien no ha hecho nada.
Los días lentos se apilan, evocando un viejo antaño.
Los hombres son tan simples, y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes, que quien engaña encontrará siempre quien se deje engañar.
Los hombres tienden a plantear sus deseos ante quien consideran que es milagrosamente superior a ellos, por una vía de fe o por otra.
Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.
Los semejantes se atraen. Limítate a ser quien eres: sereno, transparente y brillante. Cuando irradiamos lo que somos, cuando sólo hacemos lo que deseamos hacer, esto aparta automáticamente a quienes sí tienen algo que aprender y también algo que enseñarnos.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Mal hace quien nada hace.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Malhaya quien nace yunque en vez de nacer martillo.
Malo es el consejo que no se puede mudar.
Más grande que el amor a la libertad es el odio a quien te la quita.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Mas todos los poetas creen que quién tendido en el pasto aguza el oído se entera un poco de las cosas que existen entre el cielo y la tierra.
Matadlos a todos y Dios juzgará quien se tiene que salvar.
Me atreveré a todo lo que pueda hacer un hombre. Quien se atreva a más es insensato.
Me han acusado de defensor del Alma. No fui yo sino Dios mismo quien la defendió.