Siempre ha habido santos, pero ¿quién está realmente cualificado para canonizarlos?.
Siempre los ricos que dan en liberales hallan quien canonice sus desafueros y califique por buenos sus malos gustos.
Sola yo, amor, y vos quién sabe dónde; tu recuerdo me mece como al maíz el viento y te traigo en el tiempo, recorro los caminos, me río a carcajadas y somos los dos juntos otra vez, junto al agua.
Solamente quien tiene cerebro puede cambiar de idea.
Sólo es digno de libertad quien sabe conquistarla cada día.
Sólo es grande en la vida quien sabe ser pequeño.
Sólo falta el tiempo a quien no sabe aprovecharlo.
Sólo puede ser justo quien es capaz de ponerse en el lugar de otros.
Sólo quien encuentra vida puede encontrar tesoros.
Sólo quien es feliz puede repartir felicidad.
Sólo quien no repara la falta que ha cometido (no se enmienda) incurre de veras en falta.
Sólo quien sabe cuidar lo ajeno puede poseer lo propio.
Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias y las crea si no las encuentra.
Sólo yo tengo el derecho de corregir, pues sólo puede castigar quien ama.
Sostengo que quien infringe una ley porque su conciencia la considera injusta, y acepta voluntariamente una pena de prisión, a fin de que se levante la conciencia social contra esa injusticia, hace gala, en realidad, de un respeto superior por el derecho.
Teme a quien te teme, aunque él sea una mosca y tú un elefante.
Tener con quien llorar aminora el llanto de muchos.
Tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano no lo vuelve pianista.
Tiene derecho a criticar, quien tiene un corazón dispuesto a ayudar.
Toda la noche allí en mi pecho hubo quien jadeaba de desesperación, quien se levantaba, quien te deseaba y sus dos manos frías volvía a rechazar.
Todo adulador vive a expensas de quien lo escucha.
Todo es posible a quien no teme los trabajos.
Todo le es perdonado a quien no se perdona nada a sí mismo.
Todo llega para quien sabe esperar.
Todo lo ignora quien de nada duda.